Pages Navigation Menu

El no lector

 
Escrito por María Paula Díaz Castillo  ||  mary_kstillo92@hotmail.com
Ilustrado por Santiago Guevara  ||  flickr.com/santiagosantiago

 

No hablaré de los que estamos, de los lectores apasionados, enloquecidos, casi quijotescos. Lo haré de quienes no asisten a la feria, y además dejan en espera infinita a los libros, en todas sus citas.

La otra cara de la moneda: el “no-lector”, aquél mira con extrañeza, el apetito voraz con que comemos todo tipo de tomos. Y nosotros, también sin entender, cómo a ellos les desagrada el sabor múltiple de una novela, que va desde el dulce que hastía hasta el amargo que duele, la poesía cómo postre, o el entretenimiento que se consigue al masticar un cuento.

Puede ocurrir que la cuestión de la tendencia por leer o no, sea algo tan sencillo cómo la de cualquier otro gusto, debilidad hacia las espinacas, o rechazo por el chocolate. Pero este artículo ahondará un poco más, en ése lector antagonista.

Empezaré por decir que todos los citadinos leen, porque el lenguaje es inherente al hombre y en cualquier parte están las letras. De repente, leer un libro, es como los suspiros: toda la vida respiramos, pero uno de ellos basta para recordarnos que lo hacemos; el aire común se convierte en una masa etérea, inefable y mística.

Lea. ¿Por qué no lee? Retazos de conversaciones pronunciadas al arbitrio dela cotidianidad. Supongo que muchos de los “no-lectores” lo son porque han leído por obligación, bajo la presión de otros. A las malas, hasta la más excelente obra literaria, podría sentirse incómoda al ser leída.

“La tarea de español para el próximo lunes es leer un libro muy complicado, que no podrán entender, claro”. Así surge, el “no-lector” por frustración: intentó, pero se rindió.

En lo personal, no hay excusa que me haga cambiar de opinión: los “no-lectores” son cobardes. Pregúntele a alguno por qué no le gusta leer y se encontrará, como yo, insatisfecho ante la respuesta: “porque no”. Acérquese a un amante de la lectura, pregúntele el por qué y con seguridad, le dará más de tres razones y hasta producirá en usted cierta fuerza de convicción.

Probar con libros diferentes, para encontrar ése género especial, ése autor que escribió para alguien como usted, no es una tarea en vano. Es parecido a la búsqueda de la media naranja, sólo que en la nuestra, hay garantía: no existe alguien para quién no se haya escrito un libro. El punto es buscarlo, con paciencia y sin mesura, y ¿quién quita?, puede encontrar a más de uno. Es menos lo que se pierde que todo aquello que se gana. Si no es así, ¿usted por qué lee?

Comments

Medios Ex-libris