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Cuando el muro es la extensión misma del artista

Escrito por // Sara Trejos // sara.trejos@revistaexlibris.com

Fotografía // Daniel Lara // http://mrdann.deviantart.com/

 

“Un tipo importante” me dijeron unos ilustradores cuándo les pregunté por él. “Un tipo ocupado” fue lo que pensé: después de cuarenta y cuatro llamadas logré encontrarlo frente a un muro en la Candelaria. Me dijo “dígame Rodez a secas”. Diseñador gráfico, ilustrador, artista. El primer libro que ilustró fue editado y distribuido en toda Latinoamérica ¿Quién es internacional en la primera cosa que hace sin ser un virus de Youtube?.

El trabajo de Rodez es una mezcla de ilustración para niños, carteles más adultos y últimamente Street art. Durante diez años pasó de una técnica a otra para poder hablarle en el lenguaje apropiado a cada público: un cuento de adivinanzas es distinto a una ilustración para El Espectador o una pared en el centro de Buenos Aires.

Se lanzó a la calle apoyado por Nómada, otro artista exponente del Street art (que además es su hijo). Desde el punto de vista más personal Rodez dejó de lado a los clientes para hacer un trabajo más pasional en la calle, y es eso, por lo menos la impresión que deja es que es “pasional”.

El intento de Rodez es ganar en las formas desde lo orgánico, partir de círculos y óvalos, y óvalos y círculos que se cruzan, y así lograr formas que parecen cuerpos. Sin embargo, las formas orgánicas por sí solas no son suficientes para crear un cuerpo, sólo cuando aparecen los ojos aparece la cabeza, y la necesidad de darle a esa cabeza algo que la soporte: se unen las líneas y por fin aparece (en apariencia) un organismo, amorfo.

La línea recta es una invención del hombre, la líneas orgánica es lo que realmente habla de los seres humanos, “me gusta cuando aparece la curva, que no tengamos aristas, me gusta el hecho de ser blando y sinuoso” y es toda esa sinuosidad en la que se basa para hacer su trabajo “no se trata sólo de hacer curvas, sino de dejar que mis brazos y mis manos se muevan con la línea de esos cuerpos, como una extensión del mío en la pared”. Empezó a teñir las paredes de blanco y negro, luego surgió el rojo, después como una incógnita aparecieron corazones en llamas y muchos ojos, de cinco a diez pares de ojos.

 

Street Art- Rodez

 

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