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Río: o ír

Escrito por // Violeta Ospina // viotita@hotmail.com

Ilustrado por // Camila Sabogal

Pie en boca

Pienso cómo escribir un texto que surja de lo profundo de la garganta, sea entonces un texto con la voz. Sea un texto de voz leído. Haya así que empezar con la respiración. Entra el aire, sale la palabra, entra y sale siempre distinto sobre el cuerpo que la escucha. Órgano más íntimo que la voz: el oído. Entre los dos una cadencia exacta para la aparición de la conversación. La cadencia de este texto está escrito en los cuerpos y las gargantas de varias mañanas de reflexión en torno al sonido. Torno al sonido. Torno dónde la materia escucha sus resonancias internas, las expulsa en la noche y las entierra en la mañana para hacer temblar, en un bucle sin fin: el día. Oír de un texto fluido sentirse en el picor de la garganta, a percibir la ausencia de sonido, a compartir el pulso de un grupo, a restaurar la potencia del ruido. Una sensación vivida: el instante después de la producción de un sonido con la voz y la huella de ese tránsito por el diafragma, los pulmones, el estómago, la garganta, la boca, el clítoris y el oído ¿Es esa la huella de un río inaudito? Río de John Cage, río de sonido, de la experiencia de la diferencia. Un río no es siempre el mismo ruido blanco como la calle, no suena siempre igual. El río interno de la música es el río interno de nuestra respiración en sincronía o a sincronía con nuestro pulso original. Pulso materno, temblor de tierra, tambor del cuerpo, un único ir o devenir del cuerpo en un sólo sonido del sol. Devenir del cuerpo del actor en un sólo sonido dentro de la orquesta de elementos de la puesta en escena: ser sonido. Romeo Casteluci dice pensarse el actor como un sonido, y así, la luz como personaje y el texto como escenario, y en ese sentido me río de las palabras. Antes de la risa está el secreto de la vibración de los cuerpos y el temblor del tronco sintonizado con otros cuerpos. Vibraciones que salen del temblor de las piernas, casi palabras. Abortos de palabras, casi sensaciones. Mapa de huellas o heridas sonoras, casi devenires, emociones, casi intelectos no leídos jamás en sonidos. Me rio de mí: río inaudito de llantos y corazones trasplantados en tránsitos íntimos. Voces íntimas en transformación, sólo aire, potencia de ser cuerpo de voz alguna vez.

Aire que pasa por el cuerpo ya es voz. Respiración ya es voz, sólo la necesaria. Voz de rio en varias direcciones, voz que articula los vacíos y llenos de la arquitectura. Voz movimiento circular, hecho huella, hecho para el ojo y la oreja: ojorejaojorejaojoreja. Sin reja, desborde de la voz del silencio en tiempos imposibles de música. Escuchado el pulso del sol, de suelo y el cemento en vibración con el ronroneo de los carros llega la voz de la nada. Por fin Cage sentado en el silencio, por fin escuchado por todos. Por fin Cage acostado bajo cuerpos occidentales esperando ser escuchados, por fin, por la materia.

 

*!rio: o ir. Poema de Arnaldo Antunes. Como se chama o nome de isso. Iluminuras, 2007.

 

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