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Editorial 145: Ciudad y Memoria

Por: Carolina Patiño Cuellar // caro.p.cuellar@gmail.com

Ilustración: Zamir Bermeo // tamirdg@gmail.com

rideyourdreams

Creamos nuestro cuerpo. Todo cuerpo pesa. Todo cuerpo ocupa un lugar en el espacio. Ahí nos preguntamos, ¿cuál es nuestro espacio? Cada carácter diagramado destila Bogotá. Y si somos cuerpo en  el espacio entonces, ¿tenemos un tiempo? Remitirnos al presente es jugar con lo inaprensible; pensar el futuro, recurrir a lo posible. En esta edición nos quedamos con el pasado, no para estancarnos sino más bien para reconfigurar por donde es que vamos. Así llegamos a ciudad y memoria. Presentamos aquí el cúmulo de nuestro capital, el único que tenemos, el humano. Siempre nos renovamos, estamos dispuestos al cambio. Esta generación de espíritus exlibris resistió cada sábado en los acogedores salones de La Tadeo, y así, de a poco, este número 145 se fue formando.

Lector: tiene en sus manos un mapa. Las convenciones son sencillas, para cada sección y en el siguiente orden: camine y busque, lea y conjeture. Revise el catálogo que le obsequiamos para no dejarse asaltar. Según el gusto, escoja entre edificación modelo mil novecientos en la Calle del Sol o edificación modelo autonomía arquitectónica criolla, en cualquiera de esas calles que son completos arcoíris; conozca, escuche inmoralmente y reconozca. Si le anochece vea un poco de Chaplin, Keaton o Tati; luego imagine ciudades y enciérrelas en forma de libro, en su mesita de noche, antes de dormir. Si le dio frío (mal necesario) sumérjase en el sopor barranquillero. Remítase al pasado de la urbe en recuerdos retratados, luego materialícela y, dado el límite de la masa, conviértala escultura.

Nosotros creemos que cada transeúnte podría ser el protagonista de cada creación textual. Reflexione: ¿Esa noche, dónde dejó las instantáneas de su memoria? ¿Cuántas calles y carreras se le han perdido entre la niebla? ¿Qué lugar de esta urbe se le convirtió en un recuerdo sempiterno?

Volvemos a casa, tuvimos dos hijos y cambiamos el look. Como las todas las mamás, sabemos la Feria del Libro Internacional de Bogotá siempre nos recibirá, con un stand para escondernos bajo la lluvia eterna de abril. Usted, ¿hacia dónde caminará?

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