Pages Navigation Menu

El cine de gags y la ciudad

Escrito por: Gina Sánchez // gina.1092@hotmail.com

Ilustrado por: Juan Camilo Arrieta // jarrieta300@gmail.com

La ciudad inaugura nuevos tipos de relaciones, dinámicas y experiencias que únicamente son posibles en este espacio en que el hombre debe pensarse y pensar de una nueva manera. Ciudad, enormísima quimera. La vida en lo urbano, despojados todos de nuestras aureolas, nos deja a la merced de estas fortalezas de hierro. Vertiginosa caída al mundo de todos y de nadie. Construida la ciudad y nuestra vida inherente a ella, cada aspecto de lo humano y de lo social se transforma. La técnica y el arte, caminando juntos, algunas veces trastabillando, otras al galope, expresan esta nueva forma de habitar. De esta manera, el cine, hijo de la técnica, pero fruto optativo del arte, no ha dejado de reflexionar sobre la ciudad y el hombre inmerso en ella.

Charles Chaplin (El circo, Tiempos modernos), uno de los grandes directores de hoy y siempre, recrea en  varias de sus películas una ciudad enrarecida por la presencia de máquinas monstruosas. El hombre aquí, imposibilitado para identificarse con la ciudad y sus invenciones, aparece como un engranaje más. La ciudad en continua marcha, como maquina engrasada, invisibiliza lo humano. Los ojos demasiados grandes, el característico bombín, simbolizan las contradicciones de la sociedad que ha dejado que el individuo sea en tanto su productividad. Buster Keaton (El moderno Sherlock Holmes, La ley de la hospitalidad), otro grande del cine de gags, muestra la ciudad como lugar donde converge lo antiguo y lo moderno. Espacio de constantes cambios y contrastes. El humano permanece entonces en conflicto con su pasado y el progreso. Unas veces quien se alza es el hombre, otras lo artificioso de la máquina y la técnica.

Jacques Tati (Mi tío, Playtime), director francés, heredero del cine mudo y el humor físico, recrea una ciudad en la que ya ha hecho implosión el sonido.  De nuevo, lo urbano alude a la sincronía de tiempos. El individuo, a merced de los dispositivos electrónicos, se encuentra en una constante disputa entre un mundo al que encuentra como el natural pero que ya no le pertenece, y uno sombrío que ya ha empezado a  alienarlo. Lo que vemos es, entonces, cómo el cine, manteniendo un constante diálogo con la historia, en un proceso de desarrollo que se hermana con el de las ciudades y el de un nuevo hombre abocado a ellas, problematiza sobre el ser y estar de este nuevo individuo. Proceso y progreso que no puede pasar inadvertido pues delimita claramente quiénes somos y de qué manera vivimos.

Comments

Medios Ex-libris
A %d blogueros les gusta esto: