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The Libertine

Escrito por: Julio Zeballos || zeta_lm@hotmail.com
Fotografía por: Alethia || alethia.tonks@gmail.com

 "Una vez restaurada la monarquía, su cadáver fue desenterrado y decapitado"

Dirección: Laurence Dunmore
Título: The Libertine
Género: Drama
País: Reino Unido
Año: 2004

En plena guerra civil inglesa, después de la ejecución de Carlos I de Inglaterra en 1649, el reino se debatía al borde del colapso absoluto, por ese entonces emergió a la escena política la figura mítica de Oliver Cronwell, aboliendo todo rezago e influencia monárquica, transformándose en una república denominada “Commonwealth of England”. Bajo el título de Lord Protector, Cronwell se erigió como dictador acumulando más poder que el mismísimo rey, cegado por el fanatismo religioso y puritanismo, no dudo en perseguir a quienes censurasen su forma de gobierno autocrático. Enarbolando el discurso libertario y de equidad se transformó en un líder ambicioso y despótico. Una vez restaurada la monarquía, su cadáver fue desenterrado y decapitado, sin embargo para el historiador, ensayista y crítico social Thomas Carlyle fue un héroe de la libertad, convirtiéndose en una figura controvertida de la historia inglesa.

La película está basada en una obra de teatro del mismo nombre escrita por Estephen Jeffreys y rodada por Laurence Dunmore. John Wilmot, segundo Conde de Rochester, poeta y dramaturgo encarnado por el camaleónico Johnny Depp asemejándose a la imagen del pirata Jack Sparrow, es un poeta de vida licenciosa y disoluta que rompió con los cánones establecidos de la época, fue un iconoclasta de vida desordenada y alcohólico irremediable. Amigo leal del rey Carlos II “El Alegre Monarca”(John Malcovich) se trocó en protector suyo, pero a la vez debía cuidar su reino de las intrigas y ambiciones de las potencias extranjeras, sumado a las tirantes relaciones en el parlamento y las rencillas políticas entre Tories(conservadores)y Whigs(liberales), disputas que se viven hasta hoy en día.

En sus días de farra y de alcoholismo, John Wilmot queda prendido de la belleza de Elizabeth Barry(Samanta Morthon), en aquellos días el oficio de actriz era visto como el de una prostituta, por así recordar de alguna manera la figura de la divina Sara Bernhardt. Wilmot pretende ser reconocido como el nuevo Shakespeare de la escena teatral londinense, entregándose a los vicios de la carne al montar una obra encargada por el monarca. Al final la obra de teatro termina siendo un fiasco por sus representaciones fálicas y sicalípticas semejantes a una representación del Marques de Sade, pero sobretodo de escarnio público a la imagen del regente de turno, acabando con la paciencia del rey y su buena voluntad hacia este último. Wilmot y su sirviente terminaran huyendo hacia el exilio, viviendo una vida de excesos, como actores errantes, cobrándole factura al contraer la temida sífilis, una enfermedad que concluye mermando su salud hasta su muerte.

Wilmot prototipo de rebelde vive como una estrella del rock en pleno período de la restauración inglesa, irreductible y ateo, se niega a seguir los dictámenes establecidos del statu quo del Reino Unido, errático e intemperante se atrevió a moldar la imagen de escritor maldito, sus poemas a un no soy muy conocidos en español, salvo algunas reseñas del escritor Graham Greene: “Lord Rochester’s monkey” (El mono del conde de Rochester) y la profunda admiración que sentían Voltaire y Goethe por sus escritos.

Johnny Depp reflexiona acerca del personaje que interpreta: “Wilmot fue uno de los libertinos autodestructivos originales (…) Es fácil reducir su legado a un simple autor de sátiras, porque escribió chistes obscenos sobre el Rey Carlos, pero fue mucho más que eso. Fue un poeta asombroso y acaso el primer rockero punk”.

La película es un homenaje al arte dramático a la Commedia dell’Arte, una representación fílmica que no abandona su representación original. El segundo Conde de Rochester, prototipo de dandy burgués, fue un subversivo que en su corta vida de treinta y tres años se hizo célebre por sus excesos de vino y mujeres, siguiendo los pasos de los decadentes y librepensadores: Théophile de Viau colaborador de “Le Parnasse satyrique”, el condenado a la hoguera Claude Le Petit, y del amante del lujo, jugador, mujeriego empedernido y poeta español del barroco Conde de Villamediana, le sigue la estela Luís Vaz de Camões y el más representativo enciclopedista francés de todos los tiempos “Diderot” protegido del barón D’Holbach. No es mas que el retrato de un apasionado y un rebelde que vivió a su libre albedrío en pleno siglo diecisiete.

 

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