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De libros y fútbol

De libros y fútbol

Escrito por: Javier Lozano || jalozanob@unal.edu.co
Ilustración: Jacobo Monroy || maganalig@gmail.com

Como diría el mismo Borges: « Once jugadores contra otros once corriendo detrás de una pelota no son especialmente hermosos »


Todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio. Que es bueno para mi salud. Pero nunca he escuchado a nadie que le diga a un deportista; tienes que leer. José Saramago, al preguntarle sobre su condición física.
¿Qué tiene de malo hacer deporte? o ¿qué tiene de malo leer? Hemos creado una barrera entre ambos términos que ha llevado a que nosotros los que leemos odiemos a los que hacemos deporte, o en específico juguemos fútbol; y digo nosotros porque pertenezco a ambos grupos.
Quien empezó esta barrera, al menos en tiempos recientes, fue Jorge Luis Borges. Sí, todo comenzó con el escritor argentino que odiaba el fútbol. Incluso condenó a los ingleses por ser los creadores del deporte rey diciendo: «Qué raro que nunca se le haya echado en cara a Inglaterra haber llenado el mundo de juegos estúpidos, deportes puramente físicos como el fútbol. El fútbol es uno de los mayores crímenes de Inglaterra ».
Qué problema ha sido que a través del tiempo sigamos dividiéndonos entre aquellos que hacen deporte, que para muchos son personas ignorantes, con solo la inteligencia necesaria para hacer uso de su fuerza bruta y aquellos que se dedican únicamente a la lectura, porque hacer uso del cuerpo es una cosa que se les escapa a sus capacidades y supuestamente los rebajaría de nivel.
Como diría el mismo Borges: « Once jugadores contra otros once corriendo detrás de una pelota no son especialmente hermosos ». Algunos estarán recriminando que nunca ha sido así, que no se trata de eso ¿quiénes somos nosotros para contradecir al noble autor de El Aleph? Pero no seríamos los únicos en contradecirlo, pues personajes tan notables de la literatura como Vladimir Nabokov fue portero de la selección de la Universidad de Cambridge; y el mismísimo Albert Camus, Premio Nobel de Literatura 1957 -quien no solo fue arquero de un equipo, sino que llegó a representar a la selección argelina internacionalmente- expresó las siguientes palabras sobre el deporte rey:

«Después de muchos años en que el mundo le permitió diferentes experiencias, lo
que más supo, a la larga, acerca de moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debía al fútbol »

, en su relato Lo que le debo al fútbol.

La literatura relacionada con el fútbol es amplia y además de calidad, no solo incluye a literatos, sino a hinchas y a futbolistas. Sino pregúntenle a Jorge Valdano, ex delantero y ex entrenador del Real Madrid, que hoy en día es reconocido como un gran periodista y un fértil escritor, y que dentro de sus obras están Sueños de fútbol y El miedo escénico y otras hierbas , donde relata sus experiencias como jugador y entrenador.
También están los hinchas, y para eso cito al señor Nick Hornby autor de Feverpitch, una serie de ensayos que vienen desde la mente de un fervoroso hincha del Arsenal inglés, y cuenta cómo su vida se afecta luego de cada partido, un libro con el que es imposible no sentirse identificado si alguna vez como yo, ha llorado por culpa de un equipo.
Pero si usted es de esas personas que más que ver un deporte ve los fenómenos sociales que giran en torno a él, entonces le recomiendo dos obras que miran al fútbol de una manera mucho menos pasional. El primero es How Soccer Explains The World del estadounidense Franklin Foer, donde este deporte es una metáfora de los efectos de la globalización y lo demuestra haciendo un uso de anécdotas propias del fútbol, además plantea una de las mejores teorías del por qué culturalmente el soccer no ha tenido el mismo éxito en EEUU como en el resto del mundo. El segundo es Among the Thugs de Bill Buford, quien busca responder qué lleva a un Hoolingan a la ultra violencia.
Pero si usted es de los que cree que el fútbol no va a hacer mejor o peor el mundo, entonces le recomiendo que lea al que, quizás, es el autor más dedicado al tema: Roberto, el negro, Fontanarrosa, sobretodo su novela Área 18 donde narra la historia de Congodia, un pequeño país de África que consiguió su independencia a través del fútbol de la mano de Best Hama Seller. Pero por si usted todavía no está convencido de la relación que tiene el fútbol con los libros y la sociedad, entonces le recomiendo que lea a Borges y Bioy Casares con su cuento Esse est percipi, donde con su particular manera, narran como el fútbol no es más que una mentira, un acto teatral para engañar a los fanáticos para que sigan en masa este deporte que solo sirve para ganar plata.

Los invito a que se quiten esos prejuicios de la cabeza, porque cualquier deporte también se lee y se sueña como cualquier otra trama,

y si no me cree, échele un ojo a Will Street del catalán Mikel Cuadra y apasiónese usted también por el baloncesto.

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