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Era estupendo quemar

Era estupendo quemar

Escrito por: Sebastián Briceño || bric.sebastian@gmail.com
Carolina Patiño || caro.p.cuellar@gmail.com
Fotografías por: Sebastián Angulo || www.flickr.com/photos/jse-bastianus
María Monilillo || monilillo@hotmail.es

¿Sabía que los libros huelen a nuez moscada o a alguna otra especie procedente de una tierra lejana?

Siluetas de color grisáceo emergen de una llamarada que consume todo a su paso, los bomberos terminan su labor mientras el ambiente se torna cada vez más denso, desconsolador. El tiempo tampoco logra escapar de las llamas, se chamusca y termina deteniéndose. Crea una realidad circular en donde el mundo gira sobre su eje a un ritmo desenfrenado, la única certeza que tienen es que todo ha de arder, por ello esperan con ansias que la temperatura llegue a los 451 grados Fahrenheit, punto en donde el libro se inflama, arde y se consume.
El fuego purifica, por esa razón se emplea para destruir al libro. Un objeto subversivo en un medio cegado, enemigo de la quietud excedida que prevalece en un país desolado, desquebrajado e inhumano.
Los habitantes de aquel país no disciernen sobre lo que sucede a su alrededor, viven en un presente carente de significado en el que oponerse al sistema establecido se considera una falta imperdonable. La sociedad se resguarda en sí misma de imaginarios que alteren el statu quo , convirtiéndose así en un ambiente opresivo y hostil.


Esa es la atmósfera que recrea Ray Bradbury en su libro Fahrenheit 451 al igual que un grito ante todo lo convencional expuesto en una interesante novela distópica. Allí encontrará usted a Clarisse: devora libros; lo hace por curiosidad y como pronunciamiento ante lo que le ofrece el entorno en el que vive, el fisgonear ejemplares le dará una respuesta al egoísmo presente en el medio donde habita y al que enganchará con su humanidad. Por otro lado Montag quema libros, ni por gusto ni por odio, para él es un trabajo del Estado como cualquier otro.
De pronto Montag y Clarisse se reconocen, se produce entre ellos reciprocidad de ideas y percepciones a través de la comunicación verbal (para el medio donde se desarrolla la historia es inusual ese tipo de contacto), ese acto lleva a que en Montag surjan nuevas nociones de mundo e incertidumbre con respecto a su papel desempeñado en el ámbito donde actúa, todo enmarcado bajo la pregunta que le hace Clarisse «¿Leyó alguna vez los libros que quemó?».
Para concluir: Fahrenheit 451 es una historia impactante, de innumerables vicisitudes, la cual le absorberá y no le dejará tranquilo hasta que la devore, descubra por sí mismo el olor a nuez moscada junto al calor que emana de esas ciento setenta y tantas hojas.

Autor || Bradbury, Ray
Título || Farenheit 451
Año || 1953

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