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Whiplash

Whiplash

Escrito por: Juan Carlos Lemus || elmohan@me.co
Ilustración por: Luisa Fernanda Solórzano Díaz || solorzanodiazlu@gmail.com

Año: 2014.
Duración: 107 min.
País: USA.
Director: Damien Chazelle.
Reparto: Miles Teller, J.K. Simmons, Paul Reiser.
Género: Drama, música.

Una verdad de a puño: los humanos somos perecederos, simples mortales que en su mayoría disfrutamos de las cosas desde el lado positivo de la mediocridad siendo consumidores y adoradores de lo eterno, de lo sublime. Tal vez porque somos efímeros, una minoría se da a la tarea de buscar en la perfección el pase de entrada a lo eterno. Pero vos sabés que lo perfecto es enemigo de lo bueno, y en Whiplash hallamos la prueba de que la anterior afirmación puede llevar a muchos a estados sicóticos.

Que estemos en la mejor academia de jazz del mundo viviendo, sufriendo, la relación Andrew —un convincente Miles Teller—, el joven y talentoso baterista con su profesor Terence Fletcher —J.K. Simmons, acertada la Academia con el Oscar—, es solo una casualidad. Lo que realmente quiere contarnos Damien Chazelle en esta peli es que para ser el mejor en algo hay que ir más allá del disfrute, nos debemos dedicar a la cacería obsesiva del error, de la falla. Esa, según el mensaje que queda, es la búsqueda de la eternidad. En este filme se cae la gran mentira de que para ser excelentes hay que divertirse.

Lo que realmente quiere contarnos Damien Chazelle en esta peli es que para ser el mejor en algo hay que ir más allá del disfrute, nos debemos dedicar a la cacería obsesiva del error, de la falla.

Fletcher, el profesor coco de la escuela, es un perfeccionista de la música. Un tipo que encuentra en «Good job» la peor expresión del idioma. Su método, criticable o no, hace que él esté más allá del bien y del mal: cada competencia es ganada por él. Y ahora le resultó, en el otro lado, el coequipero ideal: Andrew. El baterista que tiene todo el talento para ser el mejor. Y él lo sabe. Como también sabe que no basta con ello; pero él tiene los huevos bien puestos y es capaz de sacrificar todo lo demás para conseguir ese lugar. Hechos el uno para el otro. Creo que esta manera de exponer las relaciones sadomaso sale mil veces mejor librada que las sombras del señor Grey.

Ese tándem que supone por un lado la presión, y sobre todo la humillación, que Fletcher impone sobre Andrew, y el talento y sacrificio del segundo, es lo que nos dará a los mortales algo para recordar. Whiplash nos muestra que aunque la gloria, y la inmortalidad, serán solo para el baterista en tanto que si lo logra, los beneficiados seremos todos al disfrutar de su virtud. Excelencia que solo (?) saldrá a flote por el trabajo inagotable de Fletcher.


Y en esa guerra, en esas ganas que le pone tanto Fletcher como Andrew es donde la cinta te agarra para no soltarte nunca. Whiplash pasa con facilidad como una cinta de suspenso. Te tiene todo el tiempo apretando e incómodo en la silla. No te deja en paz, no te da respiro, y sentimos la presión de Fletcher como si fuésemos el mismísimo Andrew.

De resaltar el montaje que logra el director. Es brutal como los solos de batería que se oyen al verla. Tal como lo busca Fletcher de sus alumnos: cada baquetazo, cada sonido de los platillos está presente sin aceleres o demoras. El tempo es siempre el correcto.

Solo tengo una queja en contra de este metraje, gusto personal, yo la dejaría en 105 minutos.

Whiplash pasa con facilidad como una cinta de suspenso. Te tiene todo el tiempo apretando e incómodo en la silla.


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