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Cinealternativa: La última tentación de Cristo

Cinealternativa: La última tentación de Cristo

Autor | Juan Lemus | elmohan@me.co

Fotografía | Sebastian Keoma | seke_104@hotmail.com

Era 1989, yo estudiaba en un colegio católico, era practicante así como mi familia. Recuerdo a Paco, el dueño de la video tienda, diciéndole a mi papá sobre la película: «No entiendo cuál es el misterio». La iglesia y sus fanáticos lograron detener su presentación en Colombia. Se hablaba de satanismo… y de sexo. Prohibición + sexo = aliciente para un adolescente. Logré que Paco me la dejara ver.

Como era creyente el metraje me generó muchas preguntas, pero pensaba que el escándalo que la rodeaba no era necesario. Por el contrario, la película cuenta de una manera diferente lo mismo. Y sí, Jesús —Willem Dafoe—, defiende a María Magdalena —Barbara Hershey—, pero no para dar ejemplo sino porque la ama y a pesar de la misión divina decide acostarse con ella. Sin embargo Scorsese logra ir más allá.

Dafoe es un gran actor, pero no es una belleza, supongo que para algunos eso es en sí mismo una blasfemia. Mas la verdadera diferencia con todas las películas de Semana Santa es que en esta Jesús es un hombre lleno de dudas, acomplejado, dubitativo, temeroso, que se cuestiona, que no quiere aceptar su destino y que, en ánimos de hacerse a un lado es capaz de decir: «Dios me ama, yo sé que Él me ama. Quiero que se detenga». Un hombre como todos que carga la cruz hace rato. Un pecador como cualquiera.

En los 164 minutos del filme, Dios apenas le habla, y él, le entiende poco. Jesús no tiene ni idea de qué es lo que quiere Dios de él, a eso se suma que lo hace meter en líos y que le da a conocer su futuro. Ser el verdadero milagro, el cordero para el sacrificio... es fácil querer al pobre hombre y entender su renegar. Esta peli nos lleva a cuestionar y calificar a ese padre de Jesús, además de preguntarnos por qué en el guión de la salvación le dio ese rol a un hombre común.

Y en ese guión, para que funcionara en el mundo de los hombres, está Judas —Harvey Keitel—. El que cambió a Dios por monedas: el paradigma del traicionero. Scorsese me abrió los ojos: ¿qué pasaría sin Judas? La leyenda lo necesitaba. Judas es mostrado acá como el verdadero amigo y apóstol. Judas cree en Jesús desde el principio y es el único que tiene lo que hay que tener para que Jesús pueda ser el Redentor.


En la película aparece Pablo de Tarso, la importancia de este funcionario romano instruido es develada en un aparte en donde vemos como construyó el mito. Pablo predica sobre ese Dios humanado que es la esperanza de los sufridos. Vemos como ese Jesús de Pablo es el ancla donde fijarse para no sucumbir en el desmadre de la vida. Pablo les enseña a creer en que la recompensa está en el más allá. Esa es la buena noticia, que no están acá para nada y que el pago llegará.

Y la vuelta de tuerca nos la pone el director en el diálogo que Cristo tiene en la cruz con el Ángel. Ángel que le ofrece una salida alejada del sufrimiento a través de una vida disfrutable al lado de su María Magdalena. Seguir siendo un hombre simple que deja la trascendencia para otros. Un humano como vos: que se deja envolver por la bella musicalización de Peter Gabriel y por los paisajes marroquíes de esta cinta.

Año: 1988
Duración: 164 min.
País: USA
Director: Martin Scorsese
Reparto: Willem Dafoe, Harvey Keitel, Barbara Hershey, David Bowie
Género: drama, cristianismo

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