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De la miel las melodías

De la miel las melodías

Escrito por: Lina Zarama Villamizar || lizavi95@hotmail.com

Ilustrado por: Rony Saavedra || behance.net/RonySaavedra

...sé valiente, me animan las marmotas saltarinas, si te enfrentas a tu silencio viajaremos en las manzanas voladoras en busca del melifluo y cuando despiertes estará allí para que todos los sonidos tengan una o miles de armonías en cada ambiente o momento.
Tengo tanto sueño que podría derretirme en pequeñas marmotas que cabalgan manzanas voladoras buscando la miel que se ha perdido y sin la cual no hay melodías, sin embargo, lo mío esta noche es tomar calientes cafés tan amargos y oscuros que le quitan sensibilidad a mi lengua mientras aprendo a fumar. Los que a mi alrededor están hacen la música de ambiente, cada uno ha respirado cuatro o más cigarrillos, yo he tratado tres, cada uno de diferentes marcas, sin poder acabar ni gustar ninguno. Mierda. Las marmotas se esconden en mi pelo y me susurran junto al oído que les facilite rápidamente sus transportes porque la ausencia de miel deshará el mundo en desarmonías, les doy la razón cuando miro a mi alrededor y sé que ninguno de los que me rodea existe, la dulce presencia perdida hace que los sonidos de todos carezcan de estética y real vida. Mierda. Estoy sentada en este sillón verde pero no estoy en nada verde, el vacío sin sonido dentro de mi cabeza es donde me encuentro sin encontrarme: floto, soy la cruda mudez misma; pero escapo de allí inmiscuyéndome en esta horrorosa música de ambiente, en su respiración tabacosa y sabor amargo. Los sonidos de la gente suenan entremezclando palabras, discursos, gritos, risas, preguntas; unión inarmónica de resonancias caóticas, disonantes, destempladas, nada los enlaza dulcemente. Las marmotas saltan a mis párpados y tratan de cerrarlos a la fuerza, saben que me gusta el dulce y que me molesta lo inarmónico, por lo cual no tengo fuerzas para oponer mayor resistencia. Mis párpados se van derritiendo y dejo de oír la música de ambiente desentonada, sin embargo, abro espantada los ojos al hundirme en el erizarte silencio dentro de mi cabeza; sé valiente, me animan las marmotas saltarinas, si te enfrentas a tu silencio viajaremos en las manzanas voladoras en busca del melifluo y cuando despiertes estará allí para que todos los sonidos tengan una o miles de armonías en cada ambiente o momento. En un suspiro dejo atrás los calientes cafés amargos y los tosedores cigarrillos, entonces me derrito. El silencio me taladra, estoy en búsqueda de la miel que hace melodías los fragmentos de vida.

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