Pages Navigation Menu

La irresponsable felicidad del no ser

La irresponsable felicidad del no ser

Escrito por: Eduardo Arias|| ariasvilla@yahoo.com Ilustrado por/ Fotografía por: Camilo Otalora Neisa || be.net/Camilo_Otalora

Ser roquero a los 56 años es divertido. Y más cuando no se es roquero de profesión porque no se es músico de formación, ni se toca bien ningún instrumento y ya se ha aprendido a no tenerle miedo al escenario y a mirar al público a los ojos. En mi caso ha sido aún más sencillo, puesto que en Hora Local soy el no-músico y estoy rodeado de muy buenos músicos. No solo de rock. Ricardo Jaramillo dirige orquestas sinfónicas. Nicolás Uribe y Gonzalo de Sagarmínaga componen música para cine y televisión. Y los otros miembros de la banda, si bien se dedican a otras faenas, son muy hábiles y competentes intérpretes de sus respectivos instrumentos.

Yo no. Soy incapaz de ejecutar correctamente un instrumento. Chamboneo en varios, en particular teclados, pero con serias limitaciones. En mi casa hago música con programas de computador, que es el equivalente a andar en silla de ruedas. Sé más o menos qué quiero hacer y se lo digo al aparato, y a veces salen cosas rescatables. Pero pare de contar. En Hora Local toco en algunos temas alguna que otra cosita en un sintetizador. Como quien dice, soy el Linda McCartney de Hora Local.

Al ser consciente de mis limitaciones y de sacarle el jugo al máximo a lo poquito que sé hacer, para mí el rock y la música en general han sido, más que todo, una herramienta de comunicación. No solo con Hora Local. También lo es la Orquesta Sinfónica de Chapinero, el proyecto musical que tengo con Karl Troller y en el cual han participado algunos músicos de apoyo. Así, la música me ha servido también para expresar opiniones por medios diferentes a la palabra escrita y el humor gráfico.

Vender discos ya no es negocio. Así que nuestras canciones están disponibles en Youtube para que las oiga quien quiera sin tener que pagar por ello.

Uno de los secretos de que esto funcione es que ningún integrante de Hora Local está en el grupo por la fama ni por ganar plata. Eso nos ha permitido ahorrarnos los desgastes propios de un grupo normal de rock, nos ha permitido hacer las cosas como creemos que debemos hacerlas y no para darle gusto a las exigencias del mercado, y mucho menos nos hemos sometido al perverso esquema de la payola encubierta que rige la música comercial.

Además, nos beneficiamos indirectamente de la nueva realidad del mercado de la música. Vender discos ya no es negocio. Así que nuestras canciones están disponibles en Youtube para que las oiga quien quiera sin tener que pagar por ello. Y quienes las oyen van a los toques y nos tratan muy bien en lugares como La Hamburguesería, Asilo Bar y Latino Power. Aunque también fuimos en 2013 a Rock al Parque y en enero de este año nos presentamos en el Festival Centro.

También nos hemos beneficiado, y mucho, de los avances de la tecnología. En estos tiempos uno puede convertir un computador personal en un más que decoroso estudio de grabación, así que grabar un demo ya no es la odisea que representaba en los años 80. Así que, como dijo Cerati, “ahí vamos”. Por el ladito, con nadadito de perro, y con una canción nueva que suena en Radiónica.

Comments

Medios Ex-libris