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Zambó E.P. La brisa del pacífico en la capital

Zambó E.P. La brisa del pacífico en la capital

Escrito por: Camilo Moreno || camil69@hotmail.es
Fotografías de:
Roger López || https://www.behance.net/Rogerlopezc
Nicolás García

Cayó el sol en el sur de Bogotá y un amigo me explicó que más allá de Candelaria (la nueva) no llueve como en el resto de la ciudad. Era mi primera visita a la Biblioteca El Tunal y sin entrar ya estaba impresionado: había muchas personas, casi tantas como en un centro comercial. Había pelados que componían espontáneamente rimas que, junto al beat, eran una pista de baile para otros que hacían breakdance o algún truco en la patineta. Había niños que jugaban con las flores, que iban en bicicleta, que jugaban la rayuela. Hacía sol y me pareció un instante feliz de vida en comunidad, segura, agradable y sincera. Fue una serendipia saber que, pese al olvido por parte del distrito, allí había mucha más vida que en otros espacios que se jactan de presumir de sus altos estándares culturales o de su gran importancia histórica. Incluso, cuando no estaban precisamente leyendo, estos muchachos estaban consumando la verdadera finalidad de una biblioteca: ser un espacio con-formador de una ciudadanía incluyente, respetuosa y diversa. Esta escena fue una grata bienvenida y una perfecta antesala a un concierto de música del caribe: estábamos allí para dar testimonio del talento bogotano (que a la larga no es tan bogotano).

Zambó E.P (Ensamble Pacífico) es un grupo musical formado en Bogotá que, como las siglas de su nombre sugieren, recoge músicas del pacífico. Está compuesto por estudiantes del conservatorio de la Universidad Nacional. Sin embargo, esto no significa rigidez o falta de versatilidad, pues el grupo se mantiene diverso en cuanto a las habilidades y los gustos de sus integrantes. Está compuesto por gente de varias partes del país, con distintas herencias, con distintas historias y sueños, pero con una vibra en común: la de la música del pacífico, la misma que cada día es más apetecida en todo el país. El grupo se presentó en el marco de la exposición de reportajes ganadores y finalistas del premio "Distintas maneras de narrar las Músicas de marimba y Cantos tradicionales del Pacífico Sur”. Ellos por sí mismos ya son una narración.

En esta ocasión, Javier Ignacio Álzate Pineda, fue el encargado de responder a las preguntas que, una tras otra, perfilaron una imagen de esta banda emergente:

Camilo Moreno: Voy a hacerle algunas preguntas. Unas muy generales, otras que me llegaron luego de haberlos escuchado varias veces. La vez pasada (en el lanzamiento de la edición 148 de la Revista Ex-Libris) me quedé con las ganas de entrevistarlos. Salimos muy rápido, el evento nos dejó exhaustos y había poco tiempo para hacer una entrevista contundente. Pero hoy es otra oportunidad. Quisiera comenzar por algo elemental ¿De dónde viene el nombre de Zambó? Acabo escuchar una canción que coreaba ese nombre. Me gustó mucho.

Javier Álzate: Nostalgia africana, la canción que escuchaste, es del Brujo. Nosotros -un poco abusivamente- cambiamos la letra. Al final, antes de pasar a la parte de coral, donde cantamos “Zambó, Zambó…”, la canción original dice: “cuando replican los cueros/ mi sangre alborotan / porque en mi cuna me hicieron al son de un tambor” El coro es “Tambor…Tambor… La sangre alborota… Tambor… Tambor”. Quisimos hacer el cambio hacia el grupo y aprovechamos un poco la acentuación para remplazar las palabras.

C: Y se escucha muy bien. Sin embargo, la pregunta persiste ¿De dónde viene el nombre?

J: Es una fusión de ideas para que sonara más llamativo, más sonoro. Inclusive al inicio pensamos en colocarle unos nombres muy chistosos al grupo.

C: ¿Cómo cuáles?

J: No recuerdo… Era algo así como ‘Sábalo. Ensamble’ Tenían que ver con los peces que se pescan por allá en el pacífico y toda la cosa. Quizá no era tan sonoro. Nosotros pensamos que “Zambó”, una acentuación de la palabra “Zambo” con la fuerza en la “o”, se presta para que suene más sonoro, más llamativo. Quizá más negro.

C: Esto me hace pensar en algo curioso: se trata de un ensamble de música del pacífico y no parecen ser precisamente de allá. ¿De dónde vienen? Son bastantes, están muy conectados, tienen mucha energía. ¿Cuál es la historia detrás de Zambó?

J: Lo bonito es que el grupo surgió en un espacio académico en la Universidad Nacional. Son varios músicos de allá. Ya somos egresados algunos, otros están terminando. Se creó como un espació de práctica para la materia ‘Ensamble de música colombiana’. Todos los integrantes son súper inquietos: las cantantes, todas son pianistas y les da por cantar. La marimbera es pianista y compositora, el bajista es pianista también. Todo ocurrió en una conversación que se dio alrededor de un festival que se llama ‘Petronio Álbarez’ en Cali, al que asistimos todos sin ponernos de acuerdo. Yo, al menos, he asistido al Petronio al menos los últimos siete años. Entonces…

C: ¿Se encontraron?

J: No, no nos encontramos. Pero, cuando charlábamos en el conservatorio, nos dimos cuenta que a todos nos gusta la música del pacífico. Algunos tocaban marimba y tenían una en la casa. Entonces aprovechamos e incluimos dentro de la materia un ensamble de música del pacífico, todos estábamos familiarizados con este tipo de música. Realmente todo ha sido una expedición fascinante y de mucho aprendizaje, pues ninguno conoce auténticamente estos ritmos. Bueno, tenemos a nuestra negra-blanca, que toca el bombo, Ángela Carabalí, que es hija de guajiro con boyacense. Entonces, nuestro grupo es un mestizaje interesante. Y nuestro trompeta es tumaqueño. De resto, son de varias partes, por ejemplo, yo soy de Manizales, el saxofonista es de San José del Guaviare, hay gente de Ibagué, la gran mayoría son de Bogotá.

C: Entonces, tienen una mezcle de diferentes perspectivas. Quizá no solo de personas o de regiones, sino también de formas de escuchar, vivir y hacer la música.

J: Exactamente. Con eso fue que quisimos experimentar, siempre alrededor de la marimba. Se busca que la música del pacífico esté muy representada. Claro, con todo el respeto del caso, pues estamos aprendiendo y experimentando. Cada vez se va mejorando. Hemos hecho talleres con personas especializadas, con músicos de allá. Entonces, todo ha sido un trabajo progresivo de trabajo y aprendizaje muy interesante, que hemos disfrutado muchísimo. Hacemos nuestro ensayo semanal con mucho cariño, haya lo que haya. Todos estamos ocupados, algunos somos egresados otros continúan estudiando, sin embargo, todos ajustamos nuestro horario para ensayar.

C: ¡Increíble! Pero, cambiando de tema, a mí me pasó algo muy chistoso. Ustedes nos ayudaron en el lanzamiento de nuestro de la edición 148 de exlibris (¡Muchas Gracias!). Cuando un grupo organiza un lanzamiento, llaman al coordinador y Richard, un locutor de UNRadio, comienza un interrogatorio sobre el lanzamiento ¿Qué revista va a lanzar? ¿Cómo lo va a hacer? ¿Qué tiene de especial? ¿Qué evento tienen pensado? Entonces me preguntó sobre la banda que iba a ir y me dijo que era un grupo de música alternativa, señaló la música en off (algo muy parecido a Tame Imapala o a MGTM) y dijo que era muy similar. Yo quedé consternado porque no sabía qué responder, pues creí que era música del pacífico. Fue una confusión divertida, porque duré como 5 minutos explicándole a Richard (sin mucho éxito) cuál era su particularidad musical. Entonces ¿Puede sacarme de la duda? ¿Se trata de algo más que música del pacifico? ¿Cómo lo explicaría usted?

J: Sí, es música del pacífico. Sin embargo, lo que se trata hacer es una serie de arreglos novedosos, también nos interesa darle un toque urbano. Se tocan canciones tradicionales como Mi morena se va (con la que arrancamos el concierto) que en su versión original es solamente marimba, percusión y cantante. También está el arreglo que le hicimos a Nostalgia africana: re-montado, re-armonizado y re-distribuido para que todos puedan tener un papel protagónico. Una cosa nueva: unificar esas dos vertientes, la tradicional y nuestros propios arreglos de la música del pacífico. Se trata de hacer una interpretación lo más clara posible, agregándole un toque novedoso.

C: Claro, esa mezcla es bien interesante, en especial porque en este momento esa forma de hacer música tiene una especial atención. Por ejemplo ‘Herencia del Timbiquí’ es un grupo al que le ha ido bastante bien, tanto en la escena nacional como en la internacional. Han sido invitados al South by SouthWest. Este festival es la cuna de muchas propuestas que luego de un tiempo se vuelven tendencia.

J: ‘Herencia de Timbiquí’ (de hecho, interpretamos dos canciones de ellos) es un grupo al que admiramos mucho. Tienen su sangre negra, pues son de allá, pero a la vez logran arreglos nuevos, interesantísimos, súper buenos. Y es a eso a lo que le estamos apuntando. No buscamos ser un ‘Herencia de Timbiquí’, lo que sí queremos es que en la música se note esta ciudad, tan de todos, con una identidad tan grande, pues todos somos de todos lados. Buscamos mantener esta ciudad tan fría, tan blanca, además con esa parte de la herencia negra, ese sabor.

C: Además que es un grupo bastante unido, se nota que se quieren.

Luego de esto, la música continuó y la noche cayó sobre El Tunal. Nos dieron buñuelos del pacífico y tuvimos tiempo para tomar las fotos y agradecer a Zambó por la velada. Hubo varios acontecimientos divertidos que quedaron en la memoria de los asistentes. El equipo de Ex-Libris repitió merienda y salieron despedidos por el celador, que no dejaba de recordarle a los asistentes que eran las 8:30 de la noche. La noche era fría como muchas, entonces, una brisa salada se coló entre el parque y el ruido de los carros.

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