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Un paso más allá

 

Escrito por María Paula Díaz  ||  mary_kstillo92@hotmail.com
Ilustrado por Yulith Martinez  ||  flickr.com/yulithmartinezv 

 

Corría por la selva. Se detuvo donde el suelo cambia de nombre, un paso más allá, no estará acá. Planta uno de los pies, en ése otro lado. Es invadido por música, tambores, voces y palabras incomprensibles que se le parecen a las de su hablar, solo que llevan más movimiento al sonar. No es su guabina colombiana, es una samba enloquecida que lo hace temblar. Asustado, retira su pierna, pero aturdido y deseoso, la vuelve a posar, sobre ése suelo mágico.

Entonces la tierra desprende colores hermosos, posibles e imposibles. Ellos trepan a su empeine, para pintarle un paraíso, trazan en sus gemelos la imagen de un árbol que tiñe roja su piel, el pau-brasil.

Oye a la gente, reír de la manera que él conoce. El Amazonas, preserva su mascullar. Siente al calor extenderle su abrazo y lo conmueve el olor de ése lugar, que también huele en extremo a café, naturaleza indígena, animales salvajes, dolor y alegría. Ve erigirse a un hombre blanco sobre una ciudad, así, una iglesia vigila desde lo alto a su capital. Reconoce en las calles de las favelas el suelo de las comunas. Nota en los rostros de sus habitantes que los de aquí y los de allá, son lo mismo y lo opuesto. Observa a los niños usar con destreza, un balón amarillo, azul y rojo. Mientras los que recuerda, impregnados de una pasión exacta, patean uno, con una bandera verde y amarilla que se encuentra bajo una esfera azul estrellada. El país se ha desbordado ante sus sentidos y él, ha quedado extasiado.

Ya no quedan rastros de su timidez, su alma ha quedado atrapada en medio de las diferentes similitudes y las similares diferencias que existen entre el territorio habitado desde hace tanto y el que se le acaba de meter al corazón. Lo ha fascinado con tal magnetismo el juego descubierto, que decidido, cruza entero la frontera.

O cinema nordestino

Escrito por Carolina Patiño Cuéllar  ||  caro.p.cuellar@gmail.com
Esteban Vidal Medina
Ilustrado por Andrés Católico  ||  www.andrescatolico.com 

 

Son múltiples las cercanías que hay entre Brasil y Colombia en cuanto a cultura, geografía,  historia y sociedad. El desconocimiento que existe entre ambos países es abismal: aumenta con la desinformación y la ignorancia, invadiendo el imaginario de las personas. Este texto busca instruir brevemente sobre un ingenio artístico de nuestro vecino verde-amarelo: el versátil Cinema nordestino. Una es la realidad que se ve en la pantalla grande y otra la del diario vivir. En Brasil más allá de la capoeira, del samba, del carnaval (es el samba y no la samba) y del fútbol, existe una realidad disímil regionalmente, que se matiza con el pasado y el presente de cada estado.

El cine del Noreste de Brasil O Cinema Nordestino, es de los más representativos respecto a la diversidad cultural del país. La región nordestina es desértica, de hambre y rebelión; es la tierra del olvido brasilero. Las migraciones nordestinas hacia el sudeste han sido históricas: en el sur está el imaginario de las oportunidades de trabajo y prosperidad. Los migrantes ven que la situación es igual que en su tierra, sólo que con más gente y cemento.  A pesar de este panorama, Carlos Diegues, guionista de Xica da Silva, novela histórica contestataria, critica a la colonización y esclavización de Brasil; Glauber Rocha, director de Deus e o Diabo na Terra do Sol, que refleja al campesino pobre, sin futuro y sin destino del nordeste; João Falcão director de A máquina, abreunaventana al contexto de la región; grandes exponentes del bossa–nova como Caetano Veloso y Joao Gilberto o el escritor y periodista Graciliano Ramos son de origen nordestino. El ingenio da a luz grandes personajes: cómo si la adversidad fuera arquitecta de vidas dignas de contar.

Vidas Secas

Realidad de un país en un siglo de transformaciones vertiginosas

 

Escrito por Sebastián Briceño  ||  sebast.bric@hotmail.com
Ilustrado por Andrés Católico  ||  www.andrescatolico.com 

 

Es la vida seca de la tierra y la vida seca del hombre. Es Brasil en la primera parte del siglo XX. Es una nación en potencia que hizo frente a las adversidades y sobresalió del lugar en el que se encontraba. Es la novela Vidas Secas (1938) de Graciliano Ramos. Una historia impregnada de crítica social, realidad en su máxima expresión y la más pura recreación que se hace de una familia brasilera de los años treinta que habita en el Sertão Nordestino. Es una historia que empieza y acaba con una fuga, tal como el ciclo del agua y la sequía.

Fabiano y Sinhá Vitória junto a sus hijos Hijo Mayor e Hijo Menor y la perra Baleia, que es ballena en portugués, viven llenos de incertidumbre por ese futuro inquietante y doloroso. Se encuentran en medio del Estado Novo del régimen de Getúlio Vargas, donde el café deja de ser la base de la economía, aparece la industria y se trazan las líneas del sistema económico de Brasil que conocemos hoy.

Pobreza, hambre, la impotencia de enfrentarse al paisaje y la opresión del militar amarillo y del fiscal del ayuntamiento quienes controlan y mantienen el orden, son algunos de los temas que se relatan en capítulos autónomos que se pueden leer en cualquier orden. Ramos logra mostrar los dramas y la miseria de estos personajes que luchan por sobrevivir donde al final la perra Baleia es el personaje más humano de la novela.

Baile hereje en la Amazonía

Estos carnavales emergen de una fuerte cultura popular que sincretiza los valores africanos en la preparación de la cuaresma. Antes de la ceniza todo es fiesta y se alivianan los humores para cuarenta días de redención y penitencia.