Bogotá

Intermitencia urbana

Es indiscutible que Bogotá es una ciudad llena de contrastes, en su nombre nos encontramos con el mundo Muisca perdido y con los testimonios de la conquista española. El territorio que alguna vez se llamo Bacatá ahora se encuentra recubierto de asfalto, como un pasado colectivo que parece irrecuperable. El centro de la cuidad es el contraste hecho caos: es memoria y olvido, es luz y oscuridad.

El lado oscuro de la luz

La noche bogotana enmarca un sin fin de espectáculos dignos del mejor observador, sin embargo, el caminante urbano se encuentra cegado, en medio de la ciudad solo puede recordar un estribillo que dice: «Hay tanta luz aquí, Que ya no puedo ver».

Bogotá, la de la Santa Fé

«La historia de Bogotá comienza con una iglesia en medio de doce chozas.»  Con el paso del tiempo la ciudad ha seguido buscando la luz por medio de la fe, una fe que se hace visible en la arquitectura de la ciudad, en las creencias de sus pobladores.

Kage

«El elogio de la sombra del japonés Jun’ichirō Tanizaki, libro de 95 páginas, explica cómo la sombra es el eje del sentido estético japonés, que se contrapone a la exuberante iluminación occidental… «

Arte y baile

Entrar y contemplar. Tal es la actividad regular en un museo tradicional. Las obras eternas nos miran y se dejan fotografiar, dibujar y adorar. Por más deseo de entablar un diálogo o de querer oír la voz del artista explicando su obra, nos vemos limitados al plano de observación y todo el río de preguntas se arremolina en nuestra cabeza.

Zambó E.P. La brisa del pacífico en la capital

«Era algo así como ‘Sábalo. Ensamble’ Tenían que ver con los peces que se pescan por allá en el pacífico y toda la cosa. Quizá no era tan sonoro. Nosotros pensamos que “Zambó”, una acentuación de la palabra “Zambo” con la fuerza en la “o”, se presta para que suene más sonoro, más llamativo. Quizá más negro…»