Ex-Libris

Editorial: cuando todo es nada

Un antiguo profesor mío solía apagar la radio para comenzar a hablar de la raíz de la fuerza poética que colma al universo y la vida. El nuevo silencio era un acto ritual que invitaba a caminar por ahí, en la sala, en la biblioteca, no importaba. No era un filósofo, ni un literato, era un tipo al que apenas conocí, pues nunca terminé su taller de escritura creativa…

Editorial 143: Veinte años exigen continuidad

 
 
Escrito por Carlos Fino  ||  carlos.fino@revistaexlibris.com
Fotografía por Raúl Quintero  ||  www.raqudesign.com 


Al final de cada feria y luego de la torta sesionaba el comité de despedidas y nombramientos; la renovación generacional era inminente porque varios del Consejo Directivo de Ex-libris perderían su calidad de estudiante y con ésta el privilegio de trabajar en un proyecto que siempre fue utópico pero que siempre se realizó.

Después de la despedida pasaban varios meses de extrañamientos y fantasmagorías; los jefes nos reuníamos para compartir algo, más por nostalgia que por labor. Seis meses después era el momento de prender motores y renovar nuestra empresa, un nuevo año con nuevos retos. Pero el año pasado, el ritmo hesicástico colapsó; el proyecto cumple veinte años y el futuro se veía más utópico que nunca. Casi todos los jefes nos despedíamos y los integrantes restantes del equipo era muy jóvenes para llevar a cuestas la dirección. Fueron varios días de descensos y visitas órficas las que permitieron visionar un nuevo teleos. Ex-libris, tal como el Fénix, luego de su prueba de fuego, debía renacer. Y esa fue la propuesta del actual director, Raúl Quintero, en el último día de feria, propuesta a la cual nos hemos acogido con ahínco; los jefes no renunciaron y el proyecto dejó de ser anual; ahora una continuidad nos abriga.

Los veinte años otorgaron la continuidad de veinte años de añoranzas y nostalgias decembrinas. Ex-libris tiene un nuevo ritmo, un nuevo formato, y un nuevo propósito. Los deseos colectivos de casi un millar de personas durante veinte años dedicados a este proyecto permitieron hinchar la línea del horizonte, tanto, que Ex-libris sale de su primer origen, la Feria Internacional del Libro de Bogotá, y llega a la ciudad con necesidades culturales diferentes. El propósito de esta nueva vida es, sin dejar de ser un proyecto estudiantil interuniversitario–interdisciplinario, llegar a más lectores. Ex-libris adquiere un compromiso cultural, en un contexto que se expande a cada instante.

Este número está dedicado a los esfuerzos colectivos en la Feria del Libro, por ello la temática de este primer número, como revista, será la Feria, nuestra casa.

 

Ex-Libris editando cultura 20 años

 

 



 

Escrito por Carolina Patiño  ||  caro.p.cuellar@gmail.com
Ilustrado por (arriba) Carolina Alarcón  ||  www.flavors.me/caroal
                           (abajo) Camilo José Rivera  ||  camilojosegrafico@gmail.com

 

Ex Libris editando cultura 20 años. Entre tantos libros, premeditados, re-editados e hiper promocionados y el tibiritabara de nuestra edición: aquí hay subversión, reinvención, y cambio de percepción en la Feria.

¿Qué cambia y que permanece? Como con el conocimiento: permanece el contenido y cambia la forma. Aunque las formas dan la impresión que el contenido cambia, hacen divertida la experiencia. Sabemos en el fondo que todo es lo mismo: ilustradores, escritores, feria. Jefes psicorígidos, dementes, cafeinómanos. Miembros antiguos, nuevos, híbridos. Textos sobre libros, gente, literatura. Ediciones con las ratas, sin las ratas, extrañando a las ratas. Papel amarillo, papel blanco, papel brillante. Secciones que van y vienen haciendo honor al afán que tenemos —léase: nosotros los seres humanos— de clasificarlo todo, como si se nos olvidara que siempre habrá una brecha que no se pueda organizar.

No sabemos el destino de cada pedacito de tinta y papel después del “¡es gratis!” y la sonrisa del lector. “Si lo miras con cuidado, es gracioso. Parece ayer cuando me decías que no lo lograrías y hoy puedo mirarte a los ojos para responderte simplemente con una sonrisa” le decía David Sánchez a Ana Carolina Ossa en la edición 129 el año 16. Ahora, y gracias a exlibrianos como ellos podemos vanagloriarnos de veinte años, aunque irreductibles en estas páginas, con la garantía de veinte mil o más ojos que han formado parte de este proyecto interuniversitario e interdisciplinario, ahora más real y vivo que nunca.

 

Yo también tuve 20 años
y un corazón vagabundo,
yo también tuve alegrías
y profundos desengaños.

Yo también tuve 20 años
que en mi vida florecieron
20 años que a mí llegaron
se fueron y no volvieron.

Por eso desde la cumbrede
mis ardorosos años,
miro pasar hoy la vida
sin que me haga bien ni daño,
porque tuve la fortuna
de vivirla sin engaños,
para contar sin nostalgia
que también tuve 20 años

Autor: Jose A. Morales

Ritmo: Bambuco