Microrelato

¿Doris?

Toc, toc. Todo se quedó en silencio. Apenas se escuchaban los murmullos de una sola voz.
Sonó la puerta sin abrirse y un grito que nadie gritó lo despertó. Abrió los ojos de golpe y
miró a la mucama pálida. No entendía.

Carniceros

Recordé las emociones y pulsiones de hombres aguerridos, siendo yo uno de ellos. Las lecciones sobre la comida, el tiempo, los instrumentos, las especias y la propia miseria después del cansancio, así como la mañana regada de frío y ansiedad, me habían enseñado a cocinar.

Invención

Recuerdo el día: dos años y tres meses, Lunes, en que dejó la casa y anduvo derecho hasta la veintiséis para coger un taxi. Para entonces la noche no existía, era apenas una trémula intención en la idea de los hombres.