Noche

Noche

Conducimos lentamente hacia esta caverna, solo vemos las sombras de lo que realmente éramos, solo vemos cómo se mueven rojas las luces en la avenida, atravesando las calles sin prestarnos atención. Ya nadie nos ve, ya no
estamos frente al escenario.

El lado oscuro de la luz

La noche bogotana enmarca un sin fin de espectáculos dignos del mejor observador, sin embargo, el caminante urbano se encuentra cegado, en medio de la ciudad solo puede recordar un estribillo que dice: «Hay tanta luz aquí, Que ya no puedo ver».

Invención

Recuerdo el día: dos años y tres meses, Lunes, en que dejó la casa y anduvo derecho hasta la veintiséis para coger un taxi. Para entonces la noche no existía, era apenas una trémula intención en la idea de los hombres.