mié. Sep 28th, 2022

Un acercamiento a la verdad: tres voces del Conflicto

La Comisión de la Verdad  ha buscado esclarecer las atrocidades y violaciones de derechos humanos cometidas en el marco del conflicto armado colombiano y ofrecer una explicación amplia que represente a las distintas comunidades afectadas y que esté al alcance de toda la sociedad. Tras 23.000 horas de investigación, 14.000 entrevistas, 1.100 informes y otras evidencias obtenidas gracias al testimonio voluntario de campesinos, comunidades afro e indígenas, población LGBTIQ+, empresarios, profesores, comerciantes, personas exiliadas, exguerrilleros, ex-paramilitares, ex-narcotraficantes, miembros de la fuerza pública, académicos, ex-vicepresidentes, periodistas y artistas, el informe final de la Comisión presenta y reúne revelaciones sobre el sufrimiento y degradación de distintos grupos sociales. Sus historias y testimonios son el duro recuerdo de que habitamos un país en el que los horrores dejaron de ser mito y se convirtieron en parte de nuestra cotidianidad.

Como colombianos, hemos elegido normalizar nuestra realidad violenta a pesar del miedo constante. La indiferencia nos demuestra que, de ignorar estos sucesos, la construcción de una nueva sociedad sería imposible. Aprender y conocer estas historias de la mano de las personas que decidieron compartir su verdad es el primer paso para romper el ciclo evasivo de la realidad en el que, durante años, hemos estado sumergidos. Por ello, decidimos leer las historias de personas que no conocemos con el fin de ser empáticos con su voz, con su verdad. Aquí les compartimos algunas reflexiones de las lecturas que hicieron algunos miembros de nuestro equipo:

AFRO

Es difícil hablar de las experiencias leídas, sobre todo sabiendo que las cosas relatadas a veces pueden traer sentimientos que intentamos evitar. Me marcó especialmente la historia de una mujer afro de Florencia, Caquetá, que relató la manera en que fue reclutada forzosamente por un grupo armado al margen de la ley, bajo la mentira de que obtendría un buen trabajo en la ciudad. En el campamento fue violentada, abusada sexualmente y esclavizada por los jefes del grupo armado, quienes por su condición de mujer y afro, la relegaron al estatus más bajo dentro del campamento. Cuando finalmente pudo escapar, encontró en el camino a unos hombres que pensó serían su salvación, sin saber qué, en realidad, eran el diablo en vida. Volvieron a someterla y abusaron de ella como si su cuerpo les perteneciera. Producto de todo este suceso, se llevó un recordatorio que le duraría toda su vida, su hija. En un principio la odiaba, le recordaba a aquellos hombres que por meses se atrevieron a violarla, razón por la que su abuela terminó por criarla. Sin embargo, no fue hasta después de muchos años que conectó finalmente con su hija, luego de que se enteró que alguien había intentado abusar de ella.

A pesar de que yo no haya experimentado una situación similar, pude empatizar con su dolor. La impotencia que me invadió por la situación me llevó a sentir la necesidad de llorar, aunque solo puedo imaginar cómo llegaría a sentirse ella. Aún me impacta la manera en que dentro de la guerra el cuerpo de la mujer se convierte en un objeto, en algo que puede ser simplemente usado, violentado y luego tirado, sobre todo el de una mujer racializada que sufre no sólo la violencia de género, sino también la racial. Así como también me esperanzó ver como la sororidad femenina es capaz de crear lazos a pesar del odio. Un testimonio duro que nos muestra como el dolor y la rabia puede destruirnos, pero a la vez unirnos.  Es imprescindible comprender este tipo de casos como algo que sucedió y sigue sucediendo en nuestro país, por esta razón les comparto otros relatos que podrían ser de su interés:

  • Testimonios del colectivo “La Comadre” de Afrodes:
  • Cosechando la verdad: 
  • Bojayá, un canto por la memoria: 

INFANCIA

La voz de la niñez en medio del Conflicto ha sido silenciada por la masividad de relatos de los adultos que han sido partícipes activos de la violencia. En diversas ocasiones, el testimonio de los niños y su percepción de la realidad ha sido minimizada, facilitando su olvido e impidiendo que haga parte de la construcción de una verdad sobre el conflicto que conduzca a una justicia que no revictimice, repare y garantice una protección fundada en la no repetición.

El Informe es la plataforma que facilita la difusión de estas declaraciones. En él se dispusieron secciones específicas que recopilan testimonios de la juventud que, durante los años más álgidos del Conflicto, vivió la desaparición y asesinato de primera mano. 

‘No fue un mal menor’ es la frase que titula el apartado de testimonios de niños, niñas y adolescentes. Con el mismo propósito que los tres tomos testimoniales que están disponibles, está sección permite que los y las menores de edad víctimas del conflicto relaten, con su voz, aquellos sucesos que vivieron y que nadie se detuvo a escuchar por indiferencia y falta de empatía. Las tres generaciones que aquí se recopilan nos demuestran cómo la violencia subordina la identidad de los niños, niñas y adolescentes, haciéndolos ajenos de su autonomía corporal-social y alejándolos del convencionalismo de la niñez y los derechos que poseen como individuos de especial protección.

Una vez más, las voces de las personas que hace dos décadas, siendo jóvenes, experimentaron la desaparición o muerte de sus seres más queridos, nos demuestran que en la guerra diferenciar los bandos es innecesario: ejército, paramilitares o guerrilla son, en esencia, la máquina de destrucción que hace caso omiso a los derechos humanos y degrada la vida de las personas que se encuentran en medio del conflicto. Si bien hubo una estructura que se dedicó en algún tiempo a combatir a dichas fuerzas subversivas, es importante para la construcción de verdad entender que todas las instituciones estatales, paraestatales o en contra de éste,  contribuyeron a la violencia que hoy, por medio de este Informe, se nos presenta más cruda e impactante que antes. 

Como sociedad, es necesario apropiarnos de nuestra historia, de todo lo bueno y un poco más de lo malo, pues tenemos la responsabilidad de comprender por qué somos este tipo de país. Solo así podremos  resarcir históricamente todos los errores que durante décadas se fundamentaron en la indiferencia y conformaron una nación polarizada y con carente empatía por aquel que sufre a solo unos departamentos de distancia. La niñez merece garantías de no repetición y eso solo se consigue haciendo resonar sus experiencias, demostrándoles que como colombianos hemos dejado los odios a un lado y hemos abrazado la cara más dolorosa con el propósito de construir una paz duradera que les permita ser eso que las personas de los testimonios tanto anhelaron: niños.

Recomendaciones

Todas las grabaciones son valiosas y nos muestran, desde diversas experiencias, la manera en la que la niñez sufrió e hizo parte del conflicto colombiano. La construcción de la sección con audios de cinco minutos mantiene una fuerza narrativa que culmina con la presentación de un nuevo tipo de sociedad: una que posibilite nuevos liderazgos que luchen por la construcción de una sociedad libre de violencia. Recomiendo fervorosamente estos tres testimonios:

  • La pesadilla de Robinson: 

https://www.comisiondelaverdad.co/la-pesadilla-de-robinson

  • Estudiar bajo un regimen armado:

https://www.comisiondelaverdad.co/estudiar-bajo-un-regimen-armado

La memoria como resistencia:

https://www.comisiondelaverdad.co/la-memoria-como-resistencia

LGBTIQ+

Todo empieza con una expectativa expresada en palabras. No te pongas esto porque te ves muy marica, el cabello corto es para niños, engorda la voz porque la tienes de niña, no juegues fútbol porque eso es de hombres, no mueva las manos así… Callar, acoplarse, transformarse, dejar de ser o ser lo mínimo. Marcado y definido incluso antes de nacer. Una experiencia vivida por miles de personas en el mundo; tanto, que se ignoran e invisibilizan las diferentes variables y formas en que se ha vivido esa violencia. Una violencia tan generalizada que se ha normalizado y caemos en el error de no verla más. Una comunidad tan marcada en unos estándares y estereotipos que buscan homogeneizar la diferencia que marca su esencia. Sin embargo, no deja de existir lo que no se encasilla, a pesar de buscar borrarlo… Y allí estuvieron, en esos años que denominamos El Conflicto y fueron víctimas violentadas bajo la excusa de ser diferentes y por lo mismo ignoradas. Lxs obligaron a abandonar sus hogares, a cambiar o a ocultarse. 

Existen miles de vidas con millones de diferencias, pero los testimonios de estas personas se conectan a través de cómo sus cuerpos se convirtieron en un blanco y así fueron forzados a ser conscientes de su apariencia y comportamientos ocultándose para intentar protegerse. Sus cuerpos fueron violados, torturados e incluso silenciados, pero ahora sus voces se alzan en un registro que dice: “Sí lo vivimos. Hubo personas que desaparecieron. Nuestro cuerpo está escrito con violencia.”

Me es imposible abordar todo lo que se vivió y no me corresponde ser la voz que lo enuncie, así que les dejo algunos relatos en dónde acercarse a estas experiencias:

  • La poderosa: 
  • Vivir en alerta: Cuando los pájaros no cantaban – pág 246
  • Ni se le ocurra decir que es gay: Cuando los pájaros no cantaban – pág 290 
  • El marica de los condones: Cuando los pájaros no cantaban – pg 420

Enlace para descargar el libro:

https://www.comisiondelaverdad.co/cuando-los-pajaros-no-cantaban 

El informe de la Comisión de la Verdad nos presenta una valiosa oportunidad para conocer la verdad de lo ocurrido durante las cinco décadas de lo que llamamos El Conflicto Armado en Colombia. Le da voz a las víctimas para que expresen su verdad, permitiendo que se construya un memoria histórica que no es manipulada por los organismos de poder. Todo el arduo trabajo que tomó construir el informe ha culminado, y ahora nos toca a nosotros hacer que valga la pena. Les dejamos aquí una probadita de lo que es leer las experiencias de la comunidad afro, LGBT, y de la infancia, para que se animen a leer el informe. No sirve de nada dejarlo ahí guardado. El esclarecimiento de la verdad no funciona si no nos damos a la tarea de leerlo, de conocerlo.

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