Literatura

Viajar

Entre más lo pienso, más estoy seguro de que ese incontrolable deseo de viajar es una quimera más de estos tiempos, en especial porque ahora no es tan necesario como antes. Esto lo sé desde muy pequeño. Cuando mi papá me llevaba a acompañarlo en su ruta Bogotá-Barbosa, me contaba que sus abuelos se demoraban entre dos o tres días en llegar en burro a la ciudad.

Convocatoria de textos || N° 149.5 || Transformaciones

Ex-libris no es de unos pocos, es tuya y de todos. En esta ocasión anunciamos la apertura de la convocatoria de textos para participar en la edición 149.5 #Transformaciones ¿Por qué .5? porque este será un número especial, un homenaje a la trayectoria de la revista y un primer vistazo a los cambios que vienen en camino.

Revista Ex-Libris presente en el Festival de las Artes Riosucio 2015

Aquí les dejamos un pequeño registro fotográfico de nuestro paso por tierras caldenses con nuestros talleres de Literatura e Ilustración.  Estamos agradecidos por ver que en diferentes partes de Colombia, podemos ser parte de formación y creación de espacios culturales que crean y se recrean alrededor de las artes escritas y visuales.739739_1039676746052467_3510551007815010268_o 774232_1039680079385467_7082454160067515251_o 775007_1039675272719281_5028002306277933741_o 892121_1039674102719398_6093358377057419178_o 921114_1039674719386003_1469119966503163485_o 1040547_1039684899384985_439282711204050189_o 1040860_1039673979386077_6234695456031808983_o 1077556_1039674376052704_2767297138314071998_o 1097186_1039674142719394_8418253056220705309_o 1275010_1039674152719393_8342941669096250547_o 1497901_1039674276052714_5200022491724338398_o 1614244_1039680069385468_6898295824700502059_o 1890564_1039676996052442_7560827022061010358_o 10003774_1039675626052579_7644956403842885052_o 10010747_1039674509386024_8055328271383685864_o 10257487_1039676386052503_1872649371670451638_o 10295015_1039674812719327_2604149098412384289_o 10296046_1039675809385894_475027247733356607_o 10603970_1039675882719220_3642158885466812868_o 10708741_1039673812719427_886169419538348717_o 10873455_1039674866052655_8161829889454636100_o 12322439_1039676716052470_3506596656603318428_o 12366144_1039676432719165_5640188945359261317_o 12370697_1039674316052710_1223124651546869529_o 12371086_1039678022719006_7256032534083835839_o 12374813_1039710936049048_1349210558988002042_o 12374839_1039677182719090_700082426164873448_o 12374995_1039675682719240_2124355167967005148_o 12378053_1039673786052763_2766155790201467725_o 1597117_1039675806052561_4434579149172691775_o 10265468_1039675966052545_861775189317338459_o 12068674_1039676376052504_1211065697296585386_o 12370697_1039675879385887_561567138715033623_o 12370704_1039675776052564_2588558261519693896_o 12375035_1039677516052390_506365803278963172_o 12391167_1039698619383613_42763871592202630_n

Fotografías por:
Liliana Díaz Cruz
Nicolás A García D

De la miel las melodías

Tengo tanto sueño que podría derretirme en pequeñas marmotas que cabalgan manzanas voladoras buscando la miel que se ha perdido y sin la cual no hay melodías, sin embargo, lo mío esta noche es tomar calientes cafés tan amargos y oscuros que le quitan sensibilidad a mi lengua mientras aprendo a fumar…

Maneras extrañas de morir…

 

… Y OTROS DESENLACES IRÓNICOS A CAUSA DE LA LECTURA

 

Escrito por Andrés Gulla-Ván  ||  fabian_gulla@hotmail.com
Ilustrado por Julián Cedeño  ||  julian_edeo@hotmail.com 

 

¿Qué ocurriría si se realizan lecturas demasiado literales?, ¿cómo sería una interpretación radical e irónica; en que el cosmos y las dimensiones tergiversadas por deseos despiadados llevan a la muerte y a otros resultados no tan amenos?

¿Se imagina que alguien caiga al ataúd, víctima de una depresión después de leer a Riso o Coelho? ¿que buscando una satisfacción sexual en pareja le caiga un libro de Sade encima lo descalabre, o peor, lo cape, que es igual a recibir la afilada visita de Rosario? ¿que un suicida dé el paso cuando, en su última esperanza por vivir, lee el Ulises y no entienda?

A mí no me gustaría despertar y ver un dinosaurio, o ser un bicho, que feo, mejor tomo unas pastillas y que el ensueño termine. Tampoco quiero un viaje a Holanda para matar molinos por contagiarme de la locura del ingenioso hidalgo. En vez de eso prefiero morir del aburrimiento con Mario Mendoza, o ser víctima de alguna afección pulmonar por tanta polvareda del mundo garciamarquiano.

Para las señoritas, ¿qué tal una intoxicación por sobredosis de bloqueador solar escarchado luego leer la saga Crepúsculo? O decapitadas porque Scheherezada no actuó rápido. Pero ojalá, jamás de los jamases Mr. Jack les pregunte si su mamá sabe coser, ¡uy no!, que la Virgensita las ampare.

A lo mejor el desenlace no sea el fin del lector, sino de quienes le rodean. Que se le aparezca Tyler Durden dando patadas y puños a todo lo que se mueva, así sea su propio padre; luego Holden Caulfield lo convenza de manera misteriosa para acabar con sus ídolos después de una firma. Y después se arroje a la bestialidad con la compañía de Rimbaud. Y ya que cascó a su progenitor, viole a su mamita porque se pasó de copas charlando con Edipo.

¿Qué me dicen de la chica esperó toda su vida al príncipe azul? Esperar a alguien o algo ficticio es tan nocivo para la salud como conformarse con una vida mediocre. En algún rincón del planeta alguien sueña con irse de viaje a marte, creyéndose el Rey para escribir desde allí sus crónicas. Para esas cosas mejor que sea sentado, sobre un coco en una playa con la esperanza de que llegué el Viernes. Ni mucho menos espere que aparezca un pájaro parlanchín en la orilla plutoniana de la noche; y ya que hablamos del infierno, pierda la fe si quiere que Mefistófoles le ofrezca algo jugoso, o que Virgilio le guíe en el viaje.

Pilas con seguir fielmente a esos personajes y autores que cautivan. Que a ellos les haya funcionado su estilo de vida no significa que a la gente de verdad nos sirva. Que no se le estalle la nariz por oler tanto pegante queriendo dárselas de Jean-Baptiste Grenouille. Ni que le dé toxoplasmosis porque quiso un gato luego de leer Opio en las nubes, que vaina tan brava, toc, toc, toc. O ser tan burro para querer meter todo lo que Burroughs metió.

Si no se le antoja un final tan violento deje que el deceso sea natural. No obstante, si le duele mucho la pleura y Hans Castorp no cumplió con su visita por andar morboseando a otras pacientes, pida la ayuda del doctor Watson, si es que tiene tiempo. Pero eso sí, no se vuelva un hipocondríaco como Moliere ni sea la rata a la que Raymond Fosca le dio la inmortalidad.

Mejor dicho señor lector, “dime qué lees y te diré cómo terminarás”. Por lo pronto me voy a cazar leones antes de que la falta de creatividad haga que me ponga a volar unos puentes en España y mi propia cabeza de un escopetazo.